Una identidad que nace de casa
Una identidad construida desde el territorio y pensada para sentirse cercana.
El proyecto parte de una idea sencilla: mirar aquello que ya forma parte del lugar y convertirlo en un lenguaje visual reconocible.
La identidad combina memoria, carácter local y una aplicación flexible capaz de funcionar tanto en piezas impresas como en soportes digitales.
Una marca que convierte el legado ibero de Llíria en un lenguaje contemporáneo.
El símbolo toma como punto de partida las figuras iberas y las reinterpreta mediante un dibujo directo, imperfecto y humano. De esa misma familia nacen personajes, gestos y motivos que amplían la identidad.


Del símbolo al objeto. La identidad está pensada para vivir en cada momento de la marca.




La dirección de arte continúa en fotografía y comunicación digital. El tono mantiene la conexión con las raíces, pero habla desde un contexto actual, cercano y mediterráneo.



Cada salida cambia el mapa